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Posts Tagged ‘cielos limpios’

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En Twitter se registra estos días cierta agitación a cuenta de los planes de la Administración para reducir el consumo energético y, como es lógico, entre ellos se baraja el que contempla una mejora en la eficiencia de la iluminación urbana. Somos un país sobreiluminado, quizá porque el derroche de luz artificial haya que incluirlo en esa esperpéntica lista de “señales” que identifica a los nuevos ricos (por cierto, casi todas ellas vinculadas al derroche energético).

Ayer, cuando salí de casa para viajar a Madrid, en el cielo nocturno que me despidió, y que aún no se había iluminado con los primeros rayos de sol, se podían distinguir, sin esfuerzo, miles de estrellas (las ventajas de vivir lejos de la gran ciudad). Este espectáculo natural gratuito, que se ha convertido en una rareza, era lo habitual para los habitantes de casi cualquier ciudad española hace tan sólo cincuenta años cuando, a simple vista y en una noche despejada, se podían contemplar hasta 7.000 estrellas en condiciones óptimas. Hoy sólo se puede disfrutar de este espectáculo en zonas rurales apartadas. El cielo nocturno se ha apagado porque la iluminación artificial, excesiva y mal diseñada, ha terminado por ocultar los astros tras un espeso velo blanquecino. En el caso de las grandes capitales esta burbuja de luz, visible a varios kilómetros de distancia, es capaz de reducir el número de estrellas visibles a cifras que apenas suman algunas decenas. Esta noche, cuando en Madrid caminé hacia el hotel, en el cielo (si es que las nubes me lo permiten) tendré serias dificultades para distinguir una sola estrella.

La contaminación lumínica no es más que el brillo o resplandor que se origina en el cielo a partir de la difusión y reflexión de la luz artificial en los gases y partículas presentes en la atmósfera. El mayor impacto lo causan los focos o proyectores de gran potencia que se utilizan en el alumbrado de grandes áreas, zonas deportivas, aeropuertos, fachadas de edificios o monumentos. Estas fuentes, debido a la inclinación con la que suelen instalarse, envían parte de su flujo directamente sobre el horizonte, desperdiciando gran cantidad de energía luminosa. Un solo proyector de este tipo puede provocar más alteraciones que la iluminación de una localidad de 1.000 habitantes.

Otros elementos muy contaminantes, sobre todo por lo extendidos que están, son los dispositivos de alumbrado decorativos, en los que el flujo de luz, como ocurre con las farolas de tipo globo, se emite en todas las direcciones. La solución en la mayoría de los casos consiste en utilizar dispositivos que permitan dirigir la luz solo al lugar en donde se necesita, evitando que parte de la misma vaya a parar al cielo. Cuando no es posible recurrir a este sistema, como ocurre con algunos carteles publicitarios, deberían instalarse temporizadores que desconectaran la iluminación durante las horas de la noche en que disminuye el tránsito de ciudadanos.

En 2001, y sólo en lo que se refiere a Andalucía, se cifró en más de 30 millones de euros el ahorro energético, por año y a escala regional, derivado de una iluminación más eficiente orientada a moderar el problema de la contaminación lumínica.

Pero, además, los beneficios de este tipo de acciones también repercutirían en la conservación del patrimonio natural ya que, como explica Cipriano Marín, coordinador de la iniciativa Starlight de la Unesco, “el exceso de luz artificial afecta, por ejemplo, a millones de insectos, alimento básico de otros muchos animales, o a las especies migratorias que se orientan por la luz de las estrellas o de la luna, y a las que le hemos ocultado el camino hacia su destino”. Un caso muy llamativo es el de las tortugas marinas que desovan en las costas mediterráneas, cuyas crías, una vez que nacen en las playas, se encaminan al mar, en plena noche, orientándose por los astros, comportamiento que se ve alterado por el exceso de luz artificial. “Ahora”, lamenta Marín con cierta sorna, “en vez de dirigirse al agua se dirigen a la discoteca”.
“Aplicando un poco de sensatez, y ayudándose de la tecnología disponible, se puede reducir la contaminación lumínica sin hipotecar la seguridad o el confort. No pretendemos apagar las luces”, concluye Marín, “lo que queremos es volver a encender el universo”.

En Andalucía ya se han dado pasos decididos para mitigar el problema de la contaminación lumínica: http://www.elpais.com/articulo/andalucia/sanciones/contaminacion/luminica/Andalucia/seran/60000/euros/elpepuespand/20100803elpand_2/Tes

Iniciativa Starlight: http://www.starlight2007.net/

Por cierto, Cipriano Marín es uno de los investigadores que este año participará como ponente en el XIV Seminario Internacional de Periodismo y Medio Ambiente (Córdoba, 21-23 de septiembre 2011). Seguiremos informando…

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