Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘pasión’

No se de dónde nacen ciertas pasiones, sólo se que me arrastran y me poseen, y que únicamente encuentro descanso cuando se hacen realidad. Así se materializó mi rape rebozado con hojas de puerro y salsa de sésamo free-style-my-way. Y a su lado una copa de manzanilla pasada (otra pasión…).

Una amiga periodista me pregunta si mi afición por la cocina es una pasión reciente o una anomalía propia de la edad (madura) con la que distraer la pérdida de otras pasiones. Y no es raro que piense una u otra cosa (o las dos a un tiempo) porque la burbuja gastronómica en la que nos hemos embarcado provoca esa brusca entrega a los fogones en individuos que jamás sintieron la llamada de la sartén; y la exaltación de la juventud a la que nos arrastran los medios (y los mediocres) nos hace creer que no hay pasiones (incluso tórridas pasiones) más allá de… ¿los cuarenta?, ¿los cincuenta? El que nunca cocinó y ahora pontifica desde fogones propios o ajenos terminará por olvidar esa fiebre cuando se embarque en la próxima calentura, la que sea, la que dicte la siguiente burbuja. Y el que nunca se entregó a una pasión no tendrá que lamentar su pérdida alabando distracciones menos volcánicas: donde no hubo, no hay.

Es más, me da a mi que quien cocina, que quienes cocinamos arrastrados por una pasión es que somos (muy) vulnerables a ese tipo de trastorno anímico (tan humano). Lo traemos de serie. No encuentro otra explicación para la curiosa manera en que, a veces (casi siempre), se me mete una receta en la cabeza… hasta poseerme. Voy conduciendo y, vaya-usted-a-saber-por-qué, en plena rotonda pienso en una vichyssoise, y la imagino con crema de coco (¿con crema de coco?), y veo con nitidez cómo se mezclan los ingredientes; de pronto aparece una cola de rape, y la troceo, y la rebozo, y la frío, y está crujiente. Los despojos del rape…, ¿qué hago con los despojos? Un fumet, hago un fumet, así es que retrocedo y comienzo con el fumet, y es entonces cuando se cuelan unos berberechos al vapor (un vapor de agua y manzanilla, líquidos que también terminarán en la marmita del caldo). Y entonces cuezo los puerros en ese caldo (después de haber pochado una cebolla con mantequilla). Y añado la crema de coco, y comienzo a enredar con las hojas (sobrantes) del puerro. Y vuelvo a retroceder (olvidé añadir un poco de guindilla al tiempo que pochaba la cebolla). Y sigo conduciendo por la ciudad, presente pero ausente, impasible ante los atascos, poseído por una vichyssoise heterodoxa de coco, rape y berberechos. Abducido. Entregado a esa pasión que, tarde o temprano, tendré que materializar, porque no es un amor platónico, no, no, es una señora pasión (muy carnal) que espera ser consumada.

Todo comenzó con unos lomos de rape que andaban rondándome la imaginación…

Juro que así nació esta receta, la primera nueva receta de estas vacaciones. Y la consumé en mi refugio gaditano en cuanto solté las maletas, me asomé al mercado y ordené la cocina. Una pasión no admite esperas.

6 puerros grandes / 1 cebolla mediana / 1 rape mediano / Una redecilla de berberechos / Una lata de crema de coco / Manzanilla / Mantequilla / Guindilla / Huevo /Harina de freir.

Limpiamos el rape y sacamos los lomos. La cabeza y la raspa van a una cacerola, cubrimos con agua, añadimos unos granos de pimienta negra, fuego medio y mantenemos el hervor (con suavidad) durante una media hora como mínimo. En una sartén amplia ponemos medio vaso de agua y una copita de manzanilla, dejamos que la mezcla hierva y en ese momento añadimos los berberechos para que se abran con el vapor. Los reservamos y el caldo que quedó en la sartén lo sumamos a la marmita del fumet de rape.

En una olla derretimos una nuez de mantequilla y pochamos una cebolla cortada en láminas y una guindilla pequeña. Añadimos los puerros también laminados. Salteamos (diez minutos) y añadimos el fumet para que las verduras cuezan en ese caldo de rape y berberechos. Cuando estén cocidas retiramos el caldo (para que no termine siendo un sopa sino más bien una crema), ponemos un poco de sal, añadimos una lata de crema de coco, mareamos un poco y batimos todo bien batido (¡vade retro Thermomix!). Ajustamos con el caldo si queremos que la vichyssoise quede más o menos densa. Reservamos en el frigorífico (la tomaremos fría, como le corresponde a una vichyssoise… aunque sea heterodoxa).

La parte alta del tallo de los puerros no va a terminar en la basura (una costumbre que me traje del refugio que mira a la Contraviesa). Quitamos las primeras hojas (las que estén más feas) y el resto las lavamos y las cortamos en tiras finas. Las salteamos con mantequilla pero no mucho, lo suficiente como para que sean comestibles pero manteniendo un toque crujiente.

Troceamos los lomos de rape en dados no muy grandes. Salpimentamos. Los vamos pasando (en este orden) por harina de freír, huevo batido y (una vez más) harina de freir. En la sartén el aceite tiene que estar a buena temperatura, es decir, fuerte, casi humeando, y ese será el momento de freir el rape hasta dejarlo dorado y crujiente.

Ya en la mesa el plato pinta bien: el rape crujiente adornando los berberechos y los tallos de puerro que flotan, a gusto, sobre la vichyssoise de coco…

¿Emplatamos? El rape en el fondo. Lo cubrimos con un cazo generoso de vichyssoise, ponemos unos pocos berberechos y unas hojas de puerro salteadas. Unas gotas de limón, quizá, y a consumar la pasión, a convertir en comestible un sueño que nació en una rotonda, en mitad de un atasco, en esa ciudad que ahora está tan lejos…

PD: Este verano me ha dado por la la cola de rape, así es que pocos días después volví a rebozar y a freir unos dados de este pescado tan inquietante como sabroso. Lo coloqué encima de unas hojas de puerro salteadas pero en vez de con una vichyssoise de coco lo alegré con una salsa de sésamo free-style, inspirada en alguna salsa de nems que me gustó no-se-muy-bien-dónde y que reiventé my-way (ajo muy picado y frito con una guindilla, mezclado con aceite de sésamo, sésamo tostado y sésamo molido, zumo de lima, salsa de soja, perejil picado… y no me acuerdo si mezclé algo más a este invento). Los más jóvenes celebraron el atrevimiento, los mayores no tanto. En la cocina también pesan las generaciones, qué le vamos a hacer…

PD2: En ambos casos, y en otros muchos más, el vino (vivo) vino de las Bodegas El Gato, las últimas bodegas que se mantienen en Rota (Cádiz), pequeñas, familiares y con toda la tradición del Marco de Jerez. Elegí una manzanilla pasada, con más de una década de reposo, y un oloroso seco de esos que aguantan el tipo con carnes y pescados. Puro #efectogaditano. Pasiones del sur.

Anuncios

Read Full Post »

Bis Jansen

Cuando es poseída por la música Janine Jansen se despeina, hace saltar las crines del arco, se agita buscando la mejor expresión del sonido, sonríe en mitad de un torbellino de dolor ajeno…

La he llamado para que se acercara a mi portátil y lo viera con sus propios ojos. Que no mediara palabra, ni juicio. Que no tuviera que enfrentarme a la dificilísima tarea de escoger un adjetivo, o varios, para describir una de las virtudes nucleares de la existencia, uno de los dones que multiplican la intensidad de la vida hasta hacerla extraordinaria o trágicamente insoportable.

La he llamado para que viera a Janine Jansen al violín; apenas unos fragmentos del ensayo de un concierto de Shostakóvich, en el Auditorio Nacional de Madrid, bajo la batuta de Valeri Gergiev. El director, con esa gravedad y ese timbre de voz tan ruso, va relatando el desagarro del compositor y cómo esa carga emocional, que se esconde en las partituras, necesita ser expresada. Es algo más que técnica y comunicación, es pasión, pura pasión.

(Aquí está el vídeo de Janine Jansen y Valeri Gergiev)

He llamado a mi hija Sol para que viera como Janine Jansen es poseída por la música; cómo se despeina, como hace saltar las crines del arco, cómo se agita buscando la mejor expresión del sonido, cómo sonríe en mitad de ese torbellino de dolor ajeno… Sí, ya se que a Janine le han colocado ese adjetivo, algo malicioso, con el que ahora se tiñe casi todo lo que circula por las redes: mediático, mediática… Sí, Janine Jansen es muy mediática y por eso, afortunadamente, puedo traerla a casa, y que la vea mi hija, sin necesidad de viajar al Auditorio Nacional de Madrid o al Barbican Centre de Londres (que tampoco estaría mal, dicho sea de paso…). (*)

DuPre_Big_Laugh

Basta con mirar esta foto de Jacqueline du Pré para saber que en ella también habitaban la pasión y la alegría…

Me gustan estos ejemplos y la casualidad, que nunca es causal del todo, ha querido que justo cuando este blog cumple cinco años lo celebre de la misma manera con que lo inicié: con el ejemplo de mujeres apasionadas. En aquella ocasión (un 5 de febrero de 2011) conté cómo de la mano de Luz Casal llegué, hace bastantes años, hasta Jacqueline du Pré, la extraordinaria violonchelista británica que con sólo 28 años tuvo que retirarse de la interpretación aquejada de esclerosis múltiple. La foto en blanco y negro que ilustra este párrafo lo dice todo a propósito de Jacqueline, igual que ocurre en el vídeo de Janine Jansen.

¿Qué mejor manera de explicarle a mi hija Sol cómo se manifiestan la pasión y la alegría, esas virtudes esquivas e imprescindibles?

(Aquí está el video de Jacqueline du Pré interpretando una sonata de Brahms con Daniel Barenboim)

(*) Efectivamente no estuvo nada mal ver a Janine Jansen, a finales de mayo, en el Auditorio Nacional, con Palir Paroa y su, nuestro, Intermezzo. Uno de los regalos, inesperados, de 2016.

1254621895842339693_32326797

A esta distancia mínima, y aún bajo los efectos de un Bartók espectacular, pude ver, en buena compañía, cómo Janine agitaba su melena…

 

 

Read Full Post »